Sunday, July 22, 2007

Argentina 100% de(l) Negro.


Tal como aseguró Casciari en su blog, el Negro Fontanarrosa es el primer argentino idolatrado por "unanimidad".
Lo que sigue es una simple escena que --supongo-- se habrá repetido y seguirá repitiéndose, cada vez que se lo nombre.
El viernes 20, día del amigo y día después de la muerte del Negro , entré en la librería pequeña que está en Santa Fe entre Malabia y Scalabrini Ortiz. Allí estaba buscando un libro para una amiga cuando de repente, uno de los clientes largó un:
- Qué terrible lo de Fontanarrosa, no?!
Automáticamente todos nos dimos vuelta ( éramos como cinco, más el librero) y empezamos a describir qué habíamos sentido con la muerte de ese " gigante".
Y allí se produjo una escena maravillosa, en donde cada uno aportaba un comentario sobre Booggie, o las preferencias por Inodoro, la calidad del trazo de dibujante; hasta nos morimos de risa contando alguna que otra anécdota y recordando títulos maravillosos de su autoría. Y eso es un poco lo que fue el Negro:un tipo común, con una sensibilidad y lucidez privilegiada, y de una profunda y genuina grandeza.
Va la última anécdota.
Hace unos años, en un seminario sobre Humor en TEA, estuvo el negro Fontanarrosa. Consultado sobre la "inspiración" de su obra-- muy tranquilo-- contestó algo así:
- "Yo no creo mucho en la inspiración, creo más bien el el trabajo. Yo trabajo todos los días 10/12 horas. Porque yo creo que es mejor, si llega a venir la inspiración, que ya me encuentre trabajando"

Thursday, July 19, 2007

Yo sé que volverás, compadre....


"De mí se dirá posiblemente que soy un escritor cómico, a lo sumo. Y será cierto. No me interesa demasiado la definición que se haga de mí. No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: me cagué de risa con tu libro" Roberto Fontanarrosa






Acaba de irse un grande. ¿ Murió? el Negro Fontanarrosa. Me invade una profunda tristeza, con tanto h de p dando vueltas, el pobre Negro sufrió en los últimos tiempos una enfermedad que le robó calidad de vida. Y parte de su oficio, la de dibujante, ya que el genio y el humor nunca cedieron a pesar de la enfermedad.
Genio y figura, simple, directo y genuino, hace poco se despidió de quienes seguíamos su trabajo en Clarín y nos contó de su "sociedad obligada" con otros dibujantes para poder ilustrarar sus trabajos, ante la imposibilidad de dibujar.
¿ Qué hizo del Negro uno de los más grandes del humor y -- perdóneme los académicos-- de la literatura argentina?
Más allá de la calidad de sus trabajos y el genio indiscutible, creo que tenía esa pizca de picardía que lo hacía querible y cercano, una implacable sencillez y humildad, y una prosa simple y sencilla que conmueve y provoca a todos los lectores.
Con el Negro se va un símbolo: el hincha canalla, el eterno laburante, el amigo del café, los cuentos del fútbol, el observador de la argentinidad, pero nos queda su magia, su calidad, su alegría, en cada personaje y en cada relato.
Seguro, estará mirando su funeral, riéndose de los lugares comunes y bosquejando el cuento que hará las delicias de sus acompañantes, allá, donde quiera que esté.

Friday, July 06, 2007

El robo total.


El sábado pasado se robaron del Museo Histórico Nacional el reloj de Manuel Belgrano. Y con él uno de los símbolos de la honestidad total. Pobre Belgrano. No alcanzó con que los encargados de escribir la historia se encapricharan en mostrarlo como afeminado ( cómo si ello fuera importante y además es un dato erróneo); que se lo recuerde casi con exclusividad cómo el creador de la Bandera y así como al pasar se hace mención a su liderazgo en el éxodo jujeño. Ahora, además, se han robado el símbolo último de su honradez. Y lo permitimos.
¿ Y con la Argentina: no pasó lo mismo?
Belgrano pertenecía a una acomodada familia de Buenos Aires, estudió para trabajar de abogado pero terminó comandando un ejército, sin tener más que el coraje como guía, cuando sus convicciones se lo mandaron.
Regresó pobre al extremo en que debió pagarle en su lecho de muerte al médico con su única pertenencia: el reloj que fue robado el sábado ante la vista de todos. Igual que con el país.
A mí, más que a robo me suena a burla.
Burlado Belgrano y junto con él, todos los que creemos en los gestos pequeños, en el laburo, en la honestidad. Pobre Belgrano , pero pobres nosotros, que nos han robado hasta el último símbolo de que la honestidad vale, la palabra sirve, los hechos hablan por sí solos.
Pobre Belgrano, peor peor: pobres nosotros, que lo permitimos.