
Tal como aseguró Casciari en su blog, el Negro Fontanarrosa es el primer argentino idolatrado por "unanimidad".
Lo que sigue es una simple escena que --supongo-- se habrá repetido y seguirá repitiéndose, cada vez que se lo nombre.
El viernes 20, día del amigo y día después de la muerte del Negro , entré en la librería pequeña que está en Santa Fe entre Malabia y Scalabrini Ortiz. Allí estaba buscando un libro para una amiga cuando de repente, uno de los clientes largó un:
- Qué terrible lo de Fontanarrosa, no?!
Automáticamente todos nos dimos vuelta ( éramos como cinco, más el librero) y empezamos a describir qué habíamos sentido con la muerte de ese " gigante".
Y allí se produjo una escena maravillosa, en donde cada uno aportaba un comentario sobre Booggie, o las preferencias por Inodoro, la calidad del trazo de dibujante; hasta nos morimos de risa contando alguna que otra anécdota y recordando títulos maravillosos de su autoría. Y eso es un poco lo que fue el Negro:un tipo común, con una sensibilidad y lucidez privilegiada, y de una profunda y genuina grandeza.
Va la última anécdota.
Hace unos años, en un seminario sobre Humor en TEA, estuvo el negro Fontanarrosa. Consultado sobre la "inspiración" de su obra-- muy tranquilo-- contestó algo así:
- "Yo no creo mucho en la inspiración, creo más bien el el trabajo. Yo trabajo todos los días 10/12 horas. Porque yo creo que es mejor, si llega a venir la inspiración, que ya me encuentre trabajando"

